El Tribunal Supremo, en su sentencia de 19 de julio de 2012, reitera su doctrina en materia de responsabilidad concursal. Conforme ya había señalado en anteriores pronunciamientos, la condena a los administradores a satisfacer, en todo o en parte, el déficit habido en la liquidación concursal, “no es, según la letra y el espíritu de la mencionada norma, una consecuencia necesaria de la calificación del concurso como culpable”, pues “se condiciona a la sentencia de calificación del concurso y depende de una razonable discrecionalidad del Juez”, el cual deberá “valorar, conforme a criterios normativos y al fin de fundamentar el reproche necesario, los distintos elementos subjetivos y objetivos del comportamiento de cada uno de los administradores en relación con la actuación que hubiera sido imputada al órgano social y determinado la calificación del concurso como culpable”.

 

24.10.12

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